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¿Disfruta del sexo una escort?

mujer fingiendo orgasmo

Existe el imaginario de que si una mujer se dedica a un rubro relacionado con el sexo, sea escort, actriz porno, stripper, etc. inexorablemente tiene que ser una sexópata. Si bien no puede generalizarse, fisiológicamente puede verse que el hombre tiene una excitación primaria mucho más veloz que la de la mujer. Esto significa que mientras lo visual suele ser suficiente para ellos, muchos más factores y más prolongados en el tiempo son necesarios para ellas. Ese es un primer indicio de que tal vez el mito de considerar a las escorts como ninfómanas no se ajuste demasiado a la realidad.

Escorts: expertas en relaciones púb(L)icas.

secretaria sexy en el escritorio
Las escorts conocen mejor que nadie los gustos masculinos.

Uno de los factores que suelen alimentar la idea de la promiscuidad de las trabajadoras sexuales, es sin duda su expertise en darle al cliente lo que el cliente busca. Difícilmente un vendedor de ropa nos diga que una remera nos hace ver gordos, y ciertamente jamás se ha visto un carnicero que recomiende el veganismo. Las escorts, como cualquier otro trabajador, conoce mejor que nadie a su clientela. El equilibrio entre aceptar el juego y disfrutarlo, pero al mismo tiempo no ser un ingenuo, es uno de los desafíos que a menudo no son superados por quienes consumen del sexo remunerado.

El factor individual de las escorts.

manzana roja entre verdes
No todas las escorts sienten lo mismo por su profesión.

Existen muchas acompañantes a las que el trabajo les pesa, les provoca depresión y finalmente pérdida de deseo sexual con sus parejas. Ciertamente en su profesión, una escort corre riesgos que lejos están de ser erotizantes. Otras lo toman con la misma naturalidad que si fuesen peluqueras, y por supuesto que también están las que disfrutan plenamente de sus encuentros arancelados. Estas últimas aprenden a disfrutar las mieles de la profesión, los regalos, las atenciones, el visitar los mejores hoteles de Buenos Aires. Si hilamos fino nos daremos cuenta que no es diferente a cualquier otra actividad. Finalmente, es la personalidad de cada una la que termina determinando el grado de goce.

El síndrome del heladero en el sexo.

lengua de mujer lamiendo helado
La rutina es la base del hastío y el rechazo.

A menudo tenemos la fantasía de que si algo es placentero jamás nos cansará. Tal como soñar que todos los días comemos milanesas, o vitel toné, o sushi. En la práctica, cualquier conducta rutinaria, por más placentera que sea, termina generando cansancio y aburrimiento. Los hombres hacemos el paralelismo falaz de pensar que sería agradable, y hasta deseable, tener sexo con 3 ó 4 mujeres veces por día. Teniendo en cuenta que no es la escort la que decide el aspecto y personalidad de sus clientes, no vale pensar en Olivia Wilde o Kendra Lust como clientas. El poder elegir a quienes las visitan es una de las características de las escorts VIP.

Derribar los mitos y entender los secretos de las personas con las que nos relacionamos es lógicamente clave para vincularnos de manera más plena y respetuosa. Las escorts tienen esa capacidad de mostrarnos un mundo de fantasías eróticas, además de ser las anfitrionas del placer mismo. Valorar y ponderar esa magia es también parte de la experiencia.

¿Y Vos que opinás? ¿Tenés alguna experiencia para contar? ¿Sos escort y te gustaría compartir cómo lo vivís? Dejanos tu comentario.

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